Qué es la Ansiedad Futura y Cómo Manejarla

Son las 6:00am, Sofía abre los ojos y, antes de levantarse, ya siente una opresión en el pecho. Su mente se inunda de pensamientos sobre el futuro: ¿Qué pasará si pierdo mi trabajo? ¿Y si no puedo pagar las deudas? ¿Y si algo malo le ocurre a mi familia? Estas ideas la dejan paralizada por unos minutos, sintiendo que su día ya comenzó con una carga pesada.

La ansiedad futura es una forma de ansiedad que se caracteriza por una preocupación excesiva, persistente y negativa sobre eventos futuros, a pesar de no haber evidencia clara de que esos eventos ocurrirán (Grupe & Nitschke, 2013). A diferencia de la ansiedad general, que puede estar relacionada con amenazas inmediatas o situaciones específicas, la ansiedad futura se centra en la percepción de que el futuro es incierto, incontrolable y potencialmente peligroso para la persona o su entorno (MacLeod et al., 1991). Según Zaleski (1996), la preocupación por el futuro puede tener un impacto significativo en la regulación emocional y en la toma de decisiones a largo plazo.

Este tipo de ansiedad implica un proceso cognitivo en el que los pensamientos negativos sobre el porvenir predominan sobre los positivos. Esto puede hacer que una persona anticipe en sus pensamientos eventos catastróficos y puede generar sentimientos de desesperanza, así como una reducción en la capacidad de afrontar el futuro de manera efectiva (Hirsch et al., 2013).

Las personas que experimentan ansiedad futura pueden presentar una preocupación excesiva sobre lo que pueda ocurrir en el futuro, dificultad para visualizar escenarios positivos o esperanzadores, falta de control sobre los eventos futuros, tendencia a evitar la planificación o la toma de decisiones a largo plazo, aumento de estrés, y pensamientos persistentes sobre posibles problemas (Davey & Wells, 2006).

Esto puede agotar a las personas si no se maneja adecuadamente, pero existen estrategias basadas en evidencia científica que pueden ayudar a reducir la ansiedad y mejorar la percepción del futuro. La práctica de mindfulness o atención plena puede ayudar a reducir la ansiedad al buscar enfocarse en el momento presente y reducir los pensamientos recurrentes sobre el futuro (Kabat-Zinn, 2003). La planificación activa también es una técnica útil para el manejo de la ansiedad futura. Para aplicarla, se puede crear una lista en donde se dividen las preocupaciones en dos categorías: las cosas que puedes controlar y las cosas que no puedes controlar. Luego, debemos buscar enfocarnos en acciones concretas para lo que sí podemos manejar y establecer metas realistas y pequeños pasos para lograr los objetivos futuros (Roepke & Seligman, 2016).

Los cambios en el estilo de vida también ayudan mucho. Cosas como hacer actividad física regularmente, dormir mejor, tener una alimentación saludable, y alejarnos de fuentes que aumenten nuestra ansiedad futura, como las redes sociales, pueden marcar una diferencia (Holmes et al., 2014). Es difícil despegarse de las redes sociales, pero podemos modificar las noticias e información que nos presenta su algoritmo comenzando a realizar búsquedas repetidas de forma intencional de cosas que consideremos positivas y que nos llenen de alegría y paz. De esa forma, las noticias que recibimos en las redes sociales comenzarán a modificarse por nuestros nuevos intereses.

Si sientes que tienes problemas que se puedan relacionar con la ansiedad futura o cualquier otro tipo de ansiedad, recuerda buscar ayuda con profesionales de la salud mental.

Referencias

  • Davey, G. C., & Wells, A. (2006). Worry and its psychological disorders: Theory, assessment and treatment. Wiley.
  • Grupe, D. W., & Nitschke, J. B. (2013). Uncertainty and anticipation in anxiety: an integrated neurobiological and psychological perspective. Nature Reviews Neuroscience, 14(7), 488-501. https://doi.org/10.1038/nrn3524
  • Hirsch, C. R., Mathews, A., Lequertier, B., Perman, G., & Hayes, S. (2013). Characteristics of Worry in Generalized Anxiety Disorder. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 44, 388-395.
    https://doi.org/10.1016/j.jbtep.2013.03.004
  • Holmes, E. A., Craske, M. G., & Graybiel, A. M. (2014). Psychological treatments: A call for mental-health science. Nature, 511(7509), 287-289.
  • Kabat-Zinn, J. (2003). Mindfulness-based interventions in context: Past, present, and future. Clinical Psychology: Science and Practice, 10(2), 144-156. https://doi.org/10.1093/clipsy.bpg016
  • MacLeod, C., Williams, J. M. G., & Bekerian, D. A. (1991). Worry is reasonable: The role of explanations in pessimism about future personal events. Journal of Abnormal Psychology, 100(4), 478-486. https://doi.org/10.1037//0021-843x.100.4.478
  • Roepke, A. M., & Seligman, M. E. P. (2016). Depression and prospection. British Journal of Clinical Psychology, 55(1), 23-48. https://doi.org/10.1111/bjc.12087
  • Zaleski, Z. (1996). Future anxiety: Concept, measurement, and preliminary research. Personality and Individual Differences, 21(2), 165-174. https://doi.org/10.1016/0191-8869(96)00070-0

Autor: Dr. Adam Rosario

Psicólogo Industrial Organizacional / Profesor Universitario / Consultor

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